Mi hijo no quiere leer: 6 cosas que sí funcionan
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Mi hijo no quiere leer: 6 cosas que sí funcionan
Podemos crear juntos las mejores condiciones para despertar en los niños el deseo de leer.
1. Observa sus intereses
Los intereses de un niño pueden convertirse en puertas de entrada a la lectura. No siempre hay que llevarlo hacia “los libros que debería leer”.
Durante una semana, observa qué temas lo hacen detenerse, preguntar o hablar espontáneamente. Anótalos. Después busca libros que conecten con esos intereses.
2. Cambia el lugar donde presentas el libro
Cambiar el escenario puede cambiar también la relación con el objeto.
A veces un niño necesita que el libro deje de parecerse a la escuela para volver a mirarlo con otros ojos.
Lleva un libro fuera de casa sin convertirlo en “la hora de leer”. Un libro puede aparecer durante un viaje, en una cafetería o en un momento inesperado.
3. Permite interrumpir la lectura
Abandonar un título puede formar parte de una relación sana con los libros.
Crea un pequeño lugar para los libros “en pausa”. Si un libro no está funcionando, no hace falta terminarlo ni declararlo malo. Déjenlo ahí y vuelvan a él después de unas semanas, o simplemente sigan adelante.
4. Lee un fragmento en voz alta y termina la sesión justo antes de un momento decisivo
No siempre hay que entregar la historia completa. No como una estrategia para obligarlo a continuar, sino para aprender a desear la siguiente página. ¿Qué pasará? ¿Qué hará el personaje?
Al día siguiente, retomen la historia sin convertir la continuación en una exigencia. Las preguntas que quedaron pendiente harán su parte.

5. Permite que los libros tengan una vida fuera de la lectura
Una historia puede continuar cuando se cierra el libro.
Después de una historia situada en otro país, localizarlo en un mapa. Si aparece una comida desconocida, prepararla…No hagas una actividad “sobre el libro”; deja que el libro los lleve hacia algo más. Se trata de mostrarle que las historias pueden modificar la manera en que miramos el mundo.
6. Discretamente pon buenos libros a su alcance
No todo acercamiento necesita convertirse en una recomendación. El descubrimiento necesita un poco de espacio. A veces el interés aparece precisamente cuando nadie está esperando que aparezca.
Cada cierto tiempo incorpora uno o dos libros nuevos a los espacios cotidianos de la casa, sin presentarlos como tarea. Deja un libro interesante sobre la mesa, junto a su cama o entre sus cosas.
Hazle llegar un libro a través de una persona especial.
Y sobre todo, que te vea leer.